Perdonad que me ponga algo mitológico en el título de esta entrada, pero quería escapar al tópico de “lo que hice en San Valentín” y me pareció una manera curiosa de relacionar esa fecha tan señalada con la espectacular . La verdad es que si no me hubiesen impactado como me impactaron los lugares donde estuvimos, tampoco le hubiese dedicado una entrada a este tema. Por ello, ahí va el cuaderno de bitácora:
 
Viernes, 11 de Febrero de 2011
Salimos de casa sobre las 20:00 horas dirección Fisterra tras una rápida parada por casa para hacer las maletas y dar de comer a los peces (los pobres las que tienen que pasar…). Después de 2 horas y media aproximadamente, llegamos a nuestro destino: O Semáforo de Finisterre.
En serio, la 1ª impresión que te llevas si llegas a este sitio de noche es “qué escenario más cojonudo para una peli de terror” (sí, ya lo sé, no es que me hubiese embargado el romanticismo de las fechas…). Una vez llegas allí, tienes que dejar el coche un poco más abajo de la entrada, en un pequeño aparcamiento en el comienzo de las escaleras de entrada. El establecimiento tiene 4 habitaciones -si no conté mal- cada una de ellas con un nombre; a nosotros nos tocó “Gran Sol” (si entráis en la visita virtual de la web es la rotulada como “Habitación 1”). Estaba muy bien montada, con tres ventanas orientadas hacia distintos lados (mar, entrada y salida del faro), baño y dos camas individuales (grrrr). Después de cenar algo (que haríais bien en comprar antes de salir o comer en algún bar del pueblo, si es que apreciáis vuestra salud financiera…), bajamos a dar una vuelta por los alrededores del faro; lo cierto es que con la buena noche que se había quedado y sólo la luz del faro girando, se conseguía una atmósfera muy especial. Tras un rato y ya desde la cama me quedé mirando un rato a la luna y pensando en muchas cosas (esos momentos son tan escasos….).
 
Sábado, 12 de Febrero de 2011
 Tras desayunar, check-outs y demás, bajamos a dar una vuelta por Fisterra. La verdad es que no llama mucho la atención el pueblo si conocéis algún pueblo marinero gallego. Ser, es bonito, pero nada más…Por tanto arrancamos dirección Laxe que era nuestra segunda parada. Antes paramos a comer en Cee y acto seguido arrancamos hacia , a ver el castillo que me habían dicho que estaba curioso:
castillo_noite
 El castillo data del siglo XII y es el mejor conservado de Galicia, posee un puente levadizo y todavía conserva su torre del homenaje.  Además cuando llegamos había muestras de artesanía “en vivo”, con una cuadrilla de paisanos ejercitando el noble arte del palilleo (en serio, si no lo habéis visto nunca, es espectacular). Tras la visita arrancamos para Laxe, ya que tenía un significado especial este sitio para nosotros.
 Nada más llegar nos hicimos una rutilla de senderismo que arranca en el puerto y acaba en la iglesia de Santa Rosa (con un desnivel bastante importantillo, por lo menos para una nécora como yo). Desde ahí se aprecia la playa y los montes que bordean al pueblo. Después nos dirigimos hasta el Hotel A Torre de Laxe, un hotel rústico a 10 minutos de Laxe. La habitación que nos tocó la verdad es que estaba bastante bien, estaba decorada al estilo colonial y lo mejor de todo…¡tenía jacuzzi!. Eso sí, frío pasamos un rato que no tenía ningún tipo de calefacción y el mini-bar gratuito que traía la oferta constaba de una lata de Kas de Naranja…LOL.
 Acabamos el día con sus correspondientes vinos y cena arreglando el Mundo.
 
Domingo, 13 de Febrero de 2011
 
 Vuelta a Lugo temprano sin nada que resaltar salvo que nos llovió todo el camino y comimos estupendamente 🙂
 
Y así transcurrió el fin de semana…la verdad es que esta costa tiene su encanto y un montón de sitios por conocer (Camariñas, Muxía, etc). Si no la conocéis, espero que el post haya servido para acercaros un poquillo más a ella.
 
¡¡¡Un abrazo a tod@s!!!

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