gameboy2

Cuando una consola pasa a un segundo plano en nuestras vidas o es sustituida por una nueva y flamante máquina de entretenimiento tecnológicamente superior (lo cual no implica que lo sea cualitativamente), siempre tendemos a recordar aquellos momentos que por su calidad o trascendencia nos emocionaron, impactaron o se quedaron grabados a fuego en nuestras retinas y pulgares.

Con esta serie de posts intentaré seleccionar cinco de estos momentos vividos en otras tantas consolas que tuve la suerte de poseer, empezando por la causante de mi miopía: la de Nintendo (1989).

La cara de WTF que se me quedó en la primera partida a ‘Gargoyle´s Quest‘ (1991)

          Pongámonos en situación: un chaval de 9 años que está acostumbrado a que el mayor reto que se le ponga delante de una pantalla sea el de llevar a una rana de un extremo a otro de una carretera, ¿cómo va a entender absolutamente nada de la -por otro lado- maravillosa aventura iniciática de Firebrand?. Rol, plataformas, musicote repetitivo, un mapa que daba gloria verlo…en fin, mi primer juego comprado de Gameboy, y que nunca me acabé.

La magia que me transmitía ‘A boy and his Blob‘ (1991)

          Es curioso cómo nos engaña y confunde la memoria (sobre todo la de largo plazo). Recuerdo este plataformas (secuela de uno de la NES) con un cariño especial; no sé si era la falta de novedades, la combinación de drogar a tu blandiblú para ir sorteando obstáculos, los calores del verano O QUÉ, pero el caso es que exprimí este juego hasta el final. El cartucho murió debido a la humedad un invierno y el paso del tiempo no lo ha tratado mejor…¿quizás el reboot de Wii?.

Darle un capón a la Luna en ‘Super Mario Land 2: The Six Golden Coins’ (1992)

          La 2ª aventura de Mario para la portátil de Nintendo era una joyita: larga, variada, entretenida y plagada de secretos. Uno de ellos era el que te permitía llegar a la nuca de esa Luna sonriente en la “Space Zone“, provocándole una amistosa migraña. Todo un cambio de ambientación muy bienvenido después de casas gigantes, Marios robozos y demás. Lo mejor, ese Mario con orejas de conejita/o en una portada MUY GAY.

Jugar con el exoesqueleto de noche debajo de las sábanas al ‘Street Fighter II’ (1995) y ‘ & Double Dragon‘ (1993)

         Qué decir de estos dos juegazos; frutos de la etapa póstuma de la consola: píxeles enormes, buena banda sonora y un puñado de iconos ochenteros conformaban un par de títulos que se veían POTENCIALMENTE mejorados (realmente, cualquiera del catálogo) si se jugaban con el exoesqueleto que debió llevar Ripley en Alien 2: la Handy Boy, un engendro que se alimentaba de las pilas de tu Gameboy (bravo) y que permitía no dejarse los ojos ante prolongadas sesiones de vicio…¿o era al revés?; da igual, era un MUST HAVE.

Que se te ponga delante una reina Alien con esto...

La primera partida con cable link a los ‘Pokemon Rojo/Azul’ (1999)

          Tengo que reconocer que la fiebre coleccionista de estos macabros bichejos me llegó algo tarde, aunque me pegó duro. En una época en la que no había Internet -por lo menos en mi santosanctorum– descubrir el origen etimológico de los 150 primeros animalillos era un “Challenge accepted” que logré completar y con el que ¿fardaba? delante de aquellos poke-maníacos con los que me juntaba. Los primeros títulos de Hal Laboratory que salieron para la portátil de Nintendo eran una excelente dupla de juegos de rol que alcanzaba nuevas cotas de pique cuando se conectaban mediante el mitiquérrimo “cable Link” dos consolas para zurrar de forma sádica a tus pokemones con los Gyarados de nivel 99 o los MewTwos anabolizados del enfermo de tu colega. Aunque el roce hace el cariño, la proximidad -forzada- entre dos entrenadores Pokemon no podía acabar más que en violencia física y verbal.

   ¿Y vosotros?. ¿Cuáles han sido vuestros momentazos con la mejor consola portátil de los 90?. 

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