Ah, el .

El térnimo técnico para denominar a la animación japonesa entró en nuestras vidas de pre-adolescentes en forma de tsunami sensorial en VHS con sus cuatro jinetes: Urotsukidoji, El Puño de la Estrella del Norte, Akira y La Leyenda de los Cuatro Reyes de mano de la difunta Manga Films.

Esto era 1992 y Freddie Mercury cantaba para todo el mundo desde la ciudad condal junto a una señora que defraudó más de 500.000 euros a Hacienda.

A partir de ahí, las cadenas privadas (y alguna autonómica) vieron el filón y llegaron los madrugones de fin de semana con , Chicho y , los mediodías con Oliver y Benji y las meriendas con Son . Cómo olvidar los FEELINGS al volver a ver esto; aún se me llena la boca de Tang y leche condensada…

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Más de 20 años han pasado desde aquellos momentos y, aún a pesar de los altibajos y crisis creativas que ha atravesado el país del Sol Naciente con su producto más internacional, nos siguen llegando adaptaciones animadas de gran calidad. De todas ellas, me gustaría compartir con vosotros las que, a mi juicio, son las más innovadoras, diferentes o interesantes. Eso sí, no hay ninguna hentai; lo siento, chavales (aunque ya sabéis que el que busca, encuentra).

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Por último un aviso, aquí no encontraréis One Piece, Bleach ó Naruto. Creo que Internet está lleno de críticas y análisis sesudos de estas series y por lo menos con la siguiente lista podréis fardar de enteradillos en vuestros grupos de Whatsapp ó Reddit.

  • Cowboy (1998): Empezamos con un clásico. Un opening soberbio con una BSO que te encontrarás en cualquier recopilación de música japonesa en Spotify. Las aventuras de un grupo de cazarrecompensas a bordo de su nave (Bebop) nos dejan un regusto a western y space opera a partes iguales. Como guinda, cada episodio está dedicado a un estilo musical. Imprescindible.

  • Joker Game (2016): Los albores de La Segunda Guerra Mundial vista desde la perspectiva de una agencia de espías en las que las dobles intenciones, traiciones y juegos mentales están más entre los compañeros de la misma que en las filas enemigas. Un dibujo muy cuidado y un rollo muy cool es lo que caracterizan a esta serie.

  • Shokugeki no Souma (2015): ¿Un anime de cocina?. Claro, dame dos. La historia de fogones de Souma en la academia Totsuki como un viaje iniciático del protagonista hacia la élite culinaria es la excusa para una serie super técnica que no escatima detalles en la producción y animación. ¿Te gustaba El Gran Sushi?. Vas a flipar con los orgasmos que tienen aquí los comensales.

  • (1997): Otro clásico que destacaba donde Record of Lodoss War fallaba: en mostrar la parte más cruel y visceral de los conflictos y sus protagonistas. Gatsu, la banda de los Halcones y su espada bastarda son historia viva del manga y merecen una oportunidad aunque pienses que su argumento es más simple que un chupete. La continuación de 2016 también está bien, pero carece de la frescura del original.

  • Psycho Pass (2012): Un anime policíaco que bebe a partes iguales de Blade Runner y Minority Report con unos protagonistas que, aunque caen en estereotipos, parten de la incredulidad hacia la superioridad que se les ha otorgado. El Gran Hermano como juez, jurado y verdugo. Refrescante y técnicamente sobresaliente.

  • Terror of Resonance (2014): Serie de 10 episodios en la que una serie de ataques terroristas empiezan a asolar Tokio. El protagonista se ve en medio de un conflicto en el que las decisiones morales y las lineas siempre están difuminadas. Dale una oportunidad, no es la típica historia de chaval frikardo resentido con la sociedad y que ahora la quiere reventar.

  • One Punch Man (2014): Si juntas a un aspirante a héroe calvo que derrota a todos sus enemigos de UN SÓLO PUÑETAZO, un elenco de secundarios admirable y una trama que se ríe de todos los clichés en la que está enmarcada tienes el anime de superhéroes definitivo. Perderse las aventuras de Saitama debería estar penado por ley.

Bonus track: Dragon Ball Super

Está claro que el retorno canónico (por favor, olvida Dragon Ball GT) de Son Goku no está resultando como los que lo esperábamos: fallos graves en animación y dibujo, una caricaturización del que debería ser realmente el héroe actual de la historia y una hipérbole excesiva del poder de los saiyan concentrada únicamente en Goku y Vegeta han hecho que el hype se nos haya deshinchado un poco bastante. Aún así, el Tenkaichi de la 3ª temporada nos deja a un enemigo sobresaliente (Hit) y el arco de Zamasu y Black Goku (aún a pesar de sus graves incoherencias) tiene algún momento brillante. Quizás le tenían que haber hecho caso a Toriyama y acabar la serie aquí.

De todas formas, si no te convence, revisita todos los arcos anteriores con Dragon Ball Kai (2014).

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